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miércoles, 20 de diciembre de 2017

Guinea Ecuatorial: de colonia a dictadura


Esta entrada ha sido publicada anteriormente en mi blog principal: https://miradahistorica.com/
El colonialismo español en África, en la etapa contemporánea, nunca ha gozado de un interés historiográfico destacado. Y cuando este ha aparecido, normalmente se han circunscrito al protectorado marroquí o al antiguo Sahara español. Menos fortuna aún ha tenido el estudio de Guinea Ecuatorial, la Guinea Española como de denominó durante el dominio colonial. De esta manera, los rastros de la presencia española en el África negra tienden a difuminarse o, sencillamente, a olvidarse. De vez en cuando, algún éxito literario o cinematográfico, como el que obtuvo la película Palmeras en la nieve (2015), basada en la novela homónima de Luz Gabás (2012) otorga visibilidad a este fenómeno, pero siempre de forma pasajera.
Sin embargo, la relación entre Guinea y España se mantiene, aunque sea a unos niveles testimoniales y fundamentada principalmente en  lazos personales o religiosos. Aquí reside el grueso de la oposición guineana que ha tenido que exiliarse ante la persecución de Obiang, el tirano que gobierna el país desde hace décadas. Algunas empresas españolas, pocas, trabajan también en el país, lo mismo que ONG’s y misioneros católicos que proceden de España.
Localización de Guinea Ecuatorial en África. Fuente: http://scielo.isciii.es/
La historia lejana.
El territorio de Guinea Ecuatorial –la parte continental y cinco islas próximas– estuvo bajo la dominación colonial portuguesa hasta el siglo XVIII. En 1777 y 1778 estos territorios fueron cedidos a España –mediante los tratados de San Ildefonso y de El Pardo– formando parte de un lote territorial que se intercambió por la isla de Santa Catalina, situada en el sur de Brasil y en poder de España. El enclave tenía un gran interés por su situación para controlar el tráfico de esclavos y el comercio en el Golfo de Guinea. Tras algunos períodos de dominio inglés, los territorios pasaron definitivamente a estar controlados por España en 1858, cuando se dejó una guarnición permanente.
La presencia española se intentó reforzar favoreciendo el asentamiento de esclavos cubanos emancipados, a los que más tarde se sumaron represaliados políticos. La parte continental se convirtió oficialmente en protectorado en 1885 y en colonia en 1900. Tanto el territorio insular como el continental se unirían con el estatus de colonia en 1926. Por su parte, el modelo económico colonial se fundamentó en las plantaciones de cacao.
En esta etapa de principios del siglo XX culmino el proceso de desaparición de las estructuras tribales tradicionales al tiempo que se impuso un modelo administrativo típico de los países europeos. La colonización modificó la organización y el funcionamiento social existente, alterando las relaciones de dominio basadas en la jerarquización anterior o en las relaciones étnicas y creando una nueva estratificación social que determinará, más adelante, el control del poder político.
En la etapa franquista, el territorio colonial adquirió el carácter de región, denominándose Región Ecuatorial Española (1959), dividida a su vez en dos provincias: Fernando Poo y Rio Muni. Paralelamente, y al igual que ocurría en las colonias africanas de otras potencias europeas, fueron surgiendo los primeros grupos independentistas. La inclusión plena en el régimen político del franquismo ocurrió en 1960, cuando se celebraron las primeras elecciones locales, así como la elección de los primeros procuradores guineanos en las Cortes franquistas. Poco más tarde, en 1963, se sometió a referéndum un proyecto de autonomía que fue aprobado por amplia mayoría, momento a partir del cual el país tomó el nombre de Guinea Ecuatorial. No obstante, la metrópoli continuó presente a través de un comisionado especial con bastantes poderes.
La fuerte inercia del proceso descolonizador africano llegó a Guinea en 1965 cuando la Asamblea General de la ONU pidió a España la descolonización del territorio. Proceso que culminaría en 1968 con la independencia del territorio. Los primeros deseos independentistas fueron promovidos por terratenientes de origen español, descontentos por el trato recibido de la metrópoli, que utilizaron el sistema educativo para fomentar el ideario independentista. Tanto las posiciones del gobierno español como la de los mismos grupos independentistas fueron diversas sobre la forma de llevar a cabo la independencia; por ejemplo, los habitantes de la isla de Fernando Poo –actual Bioko–, habitada por los bubis pretendió una independencia separada, cosa que no logró.
Mapa de Guinea Ecuatorial
La historia desde la independencia.
El 11 de agosto de 1968 se produjo un referéndum por la independencia bajo la supervisión de un grupo de observadores de la ONU. El proyecto político mantenía las formas democráticas, pero con un poder judicial muy dependiente del presidente, es decir con un fuerte presidencialismo. Tras las primeras elecciones presidenciales, con cuatro candidatos, fue elegido presidente Francisco Macías Nguema, que contó con el apoyo de los movimientos nacionalistas guineanos y que, para muchos, era el hombre de paja de los sectores coloniales aún dominantes. El 12 de octubre de 1968 se proclamó oficialmente la independencia del país.
Casi inmediatamente comenzó la deriva dictatorial del país. En enero de 1969, el líder de la oposición fue asesinado. En marzo de ese mismo año un extraño intento de golpe de Estado fue aprovechado por Macías para acabar con la oposición e instaurar claramente una dictadura. El fallido golpe –o falso según otros historiadores– fue utilizado por el dictador para incitar también el antiespañolismo, produciéndose una crisis diplomática entre Guinea y España como resultado de la cual se retiraron las últimas tropas españolas que allí quedaban.
Macías implantó entonces una dictadura concentrando en su persona todos los poderes del Estado. En 1970 creó un partido único: el PUNT (Partido Único Nacional de los Trabajadores). Dos años más tarde, en 1972, se proclamó presidente vitalicio. Su régimen se concentró en el tema de la seguridad interna, a lo que dedicó todos los recursos, descuidando la administración de otras políticas públicas –transporte, salud, obras públicas, …–, por lo que el país retrocedió a unos estándares de vida muy inferiores a los que disponía en la etapa colonial. Otras medidas profundizaron los errores: enfrentamientos con la Iglesia Católica, cierre de las escuelas, deportación masiva de los trabajadores nigerianos que cultivaban el cacao, … Todos estos factores provocaron el colapso de la economía guineana hacia finales de los setenta. A esta catastrófica situación se sumó la pérdida de un tercio de la población guineana, generalmente los sectores más formados, que tuvo que huir y exiliarse huyendo del régimen de terror que impuso Macías. A las prácticas represoras tradicionales se sumó el uso de las asentadas creencias populares en la brujería para atemorizar y controla a la población, práctica que continua hasta hoy en día.
Manuel Fraga y Francisco Macías en la ceremonia de independencia (1968). Fuente: http://espacioseuropeos.com/
La deteriorada situación del país y el flirteo del dictador con el bloque comunista propiciaron un golpe palaciego. El 3 de agosto de 1979 Macías fue derrocado y ajusticiado por su sobrino, el teniente coronel Teodoro Obiang Nguema, formado como militar de carrera en España. Este constituyó un Consejo Supremo Militar que concentró las tareas de gobierno. Poco tiempo después, en 1982, este Consejo nombró a Teodoro Obiang presidente para siete años, mientras se aprobaba una nueva constitución. Para intentar solucionar la complicada situación económica, Teodoro Obiang integró a Guinea en la órbita económica francófona, ingresando en la Comunidad Económica y Monetaria del África Central y adoptando –en 1985– el franco CFA como moneda. El nuevo régimen realizó dos convocatorias de elecciones generales –en 1983 y 1988– pero en ambas solamente se presentó una única lista de candidatos. Para las elecciones presidenciales de 1989 Obiang fundó el Partido Democrático de Guinea Ecuatorial (PDGE), presentándose como candidato único. Fue reelegido.
A nivel político se intentaba disimular los rasgos dictatoriales del régimen, menos brutal que el de Macías, pero igualmente opresivo. Así en 1991 pareció iniciarse una tímida apertura democrática, condición que reclamaban países como España o Francia, facilitadores principales del apoyo económico y financiero del país. Ello permitió un cierto pluralismo en las elecciones generales de 1993, aunque de catorce partidos inscritos, diez fueron prohibidos. Las elecciones fueron ganadas por Obiang que acumuló los poderes de jefe de gobierno y Jefe de Estado. En las posteriores convocatorias electorales Obiang siempre resultó ganador con más del 90 % de los votos. Sus victorias electorales sirvieron para crear unas instituciones basadas en la desigualdad y en la corrupción, además de la represión. Así en las elecciones celebradas en noviembre de este año, el partido del presidente obtuvo el 98 % de los votos, cifra que habla por sí sola.
Campaña electoral del partido de Obiang: PDGE.
Fuente: http://www.abc.es/
La economía del país sufrió un vuelco en 1996, cuando se descubrieron importantes yacimientos de petróleo y gas en aguas guineanas del Golfo de Nigeria. La petrolera estadounidense Mobil inició la explotación de los yacimientos, que representaron una importante fuente de ingresos para el país. Guinea es el tercer productor petrolero del África negra, tras Nigeria y Angola. De hecho, el flujo petrolero ha incrementado las tasas de crecimiento del país, pero sus efectos apenas si se notan en las condiciones de vida de la población; de hecho el 60 % de los guineanos vive con un dólar al día. Sin embargo, su PIB per cápita es más alto que países como España, Corea del Sur o Nueva Zelanda; ello da una idea de la enorme desigualdad existente. Lo que sí ha fomentado, en un país donde no existe ningún control de las acciones de gobierno, es la proliferación de las prácticas corruptas, como recientemente ha demostrado la condena en Francia del hijo del presidente, Teodorín Obiang, a tres años de presión por corrupción.
No obstante los cambios económicos, la situación política apenas ha variado. La represión de varios líderes opositores de la etnia bubi –Obiang pertenece a la etnia fang, mayoritaria– transformo los problemas políticos en problemas étnicos. Sí han logrado, sin embargo, una mayor aceptación del régimen en los escenarios internacionales sin necesidad de ninguna mejora democrática.
Yacimientos de gas y petróleo en las aguas de Guinea Ecuatorial. Fuente: http://i.imgur.com/rMNJfiM.png
En la actualidad.
En la mayor parte de los procesos de descolonización se produjo una continuidad de las estructuras económicas y sociales existentes, reduciéndose el cambio a una sustitución de las élites dominantes. Ello ocurrió también en Guinea. De hecho, el clan de la familia Nguema es el que ha ocupado el poder en el país desde la independencia. Su actual régimen político es una dictadura que en nada desmerece otros ejemplos continentales como la de Mugabe –recientemente apartado del poder por un golpe militar–.
Hasta el descubrimiento de sus recursos energéticos el país estaba condenado a la insignificancia y a la marginalidad, lo mismo que su régimen político que pasaba más bien inadvertido. Esa situación cambio desde finales de los noventa del siglo pasado. El régimen contó, desde entonces, con el interés y el apoyo de los Estados Unidos, mientras que otras potencias como España o Francia habían mantenido unas políticas más críticas. El apoyo norteamericano ha servido también para que otras organizaciones internacionales le abriesen las puertas, como la UNESCO o la Unión Africana.
Esta alianza con Estados Unidos está detrás del fracaso del golpe de estado que en 2003 intentó la oposición, dirigida por Severo Moto. La vinculación de los mercenarios que iban a protagonizar el golpe con Gran Bretaña, sugiere una lucha soterrada por el control de los recursos guineanos entre las grandes potencias.
Entrevista entre Obama y el embajador guineano en Estados Unidos. Fuente: http://www.guineaecuatorialpress.com/
Tradicionalmente se ha asociado al continente africano con dictaduras políticas y subdesarrollo económico. Y si bien es cierto que este panorama ha cambiado desde los tiempos de la descolonización no lo ha hecho con suficiente fuerza como para mejorar la vida de la mayoría de sus habitantes. En África todavía quedan 17 países que pueden ser catalogados como dictaduras, uno de los cuales es Guinea Ecuatorial. Teodoro Obiang lleva 37 años ininterrumpidos en el poder y según algunas organizaciones  de referencia como Amnistía Internacional o Human Rights Watch su régimen es uno de los más represores del mundo.
La importancia geopolítica que adquiere la ex-colonia española resulta destacable si tenemos en cuenta que, actualmente, el Golfo de Guinea, además de ser una importante zona de producción energética, es también una región clave en los flujos marítimos, amenazados por la piratería y donde el crimen organizado y el terrorismo yihadista están aumentado su presencia. Esto explica la presencia naval española y de otros países en la zona así como la implicación de los Estados Unidos en Guinea y el alejamiento del país de la influencia francesa. La presencia española, muy reducida económicamente, debería aumentar para preservar un papel en una zona de creciente importancia global. Pero para estas relaciones se profundicen hay que abogar por la consecución de un cambio político que instaure un sistema político democrático.
El patrullero Atalaya zarpa hacia aguas del Golfo de Guinea. Fuente: http://www.europapress.es/

Bibliografía.
Amorós, Alba (2017) Quedan demasiados «Mugabes» en África. ABC. Recuperado de  http://www.abc.es/internacional/abci-quedan-demasiados-mugabes-africa-201711231001_noticia.html
Hornero, J. (2011). Guinea Ecuatorial, el Golfo de Guinea y España: consideraciones geopolíticas y de seguridad. Instituto Español de Estudios Estratégicos046/2011. Recuperado de http://www.ieee.es/Galerias/fichero/docs_opinion/2011/DIEEEO46_201GuineaEcuatorialxGolfodeGuineaEspana_.pdf
Muakuku, R. I. (2006). Conflictos étnicos y gobernabilidad: Guinea Ecuatorial. Barcelona: Ediciones Carena.
Naranjo, J. (2017). Obiang reúne más del 98% de votos en unas elecciones tachadas de fraudulentas por la oposición. EL PAÍS. Recuperado de https://elpais.com/internacional/2017/11/13/actualidad/1510581262_165294.html
Saldaña, E. (2015). Guinea: el re-cambio colonial. Recuperado de https://elordenmundial.com/2015/12/28/guinea-el-re-cambio-colonial/
Suárez, L. (2017). Guinea Ecuatorial, cara y cruz. Recuperado de http://blogs.publico.es/verdad-justicia-reparacion/2017/11/25/guinea-ecuatorial-cara-y-cruz/
Wikipedia. (2017, diciembre 11). Guinea Ecuatorial. En Wikipedia, la enciclopedia libre. Recuperado de https://es.wikipedia.org/w/index.php?title=Guinea_Ecuatorial&oldid=104063225

jueves, 1 de diciembre de 2016

Los últimos de Filipinas


[Esta entrada se encuentra tambien en mi nuevo blog: https://sobrehistoria.es.]

El primer enfrentamiento entre cubanos y españoles se inicia en 1868, fecha en la que  comenzó la denominada Guerra de los Diez Años (1868-1878). Al mismo tiempo que en la península estallaba la Revolución, en Cuba se declaraba la guerra. Este enfrentamiento ya significó un aviso de que las relaciones entre la metrópoli y la colonia estaban volviéndose difíciles; los criollos pedían más derechos políticos y económicos, la abolición de la esclavitud y la rebaja de impuestos. La Paz de Zanjón (10 de febrero de 1878) significó la rendición de las tropas rebeldes que lograron algunas mejoras –libertad de los esclavos que participaron en el conflicto y algunos derechos políticos–, pero quedaron lejos de sus grandes pretensiones: la independencia y la abolición total de la esclavitud. 
Como esta primera confrontación no sirvió para cerrar definitivamente los problemas, en 1895 volvió a estallar otra revuelta contra España, desencadenándose un nuevo conflicto armado. Tanto la abolición de la esclavitud (1880) como las cesiones del gobierno español –autonomía plena, igualdad de derechos políticos, sufragio universal, etc.– llegaron tarde. Para los dirigentes de los independentistas cubanos, liderados por el Partido Revolucionario Cubano de José Martí y apoyados por los grupos imperialistas estadunidenses, estas medidas eran insuficientes.  
El elemento definitorio en el conflicto fue la intervención militar estadounidense. El “casus belli” fue el hundimiento del acorazado norteamericano Maine, de visita en La Habana, pero las causas de la intervención han de situarse en el contexto de la carrera imperialista que caracterizó el cambio de siglo y en el creciente expansionismo de Estados Unidos, muy interesado en controlar los mares limítrofes, especialmente el Caribe y el Pacífico (doctrina Mahan). En estos mares se hallaban, precisamente, los restos coloniales españoles, defendidos por una metrópoli sumida en otros problemas y con una capacidad militar muy inferior a la estadounidense. 
Colonias españolas de ultramar en 1898. Fuente: https://es.pinterest.com/source/images.classwell.com
Colonias españolas de ultramar en 1898.
Fuente: https://es.pinterest.com/source/images.classwell.com
La guerra, como es bien sabido, se extendió también a Filipinas y concluyó con la derrota española, plasmada en las batallas navales de Cavite (Filipinas), el 1 de mayo, y Santiago de Cuba, el 3 de julioLa pérdida de los últimos restos del imperio representó un duro golpe para el prestigio y el papel internacional de España, pero en el interior este hecho fue acogido con indiferencia e incluso alivio. En algunos aspectos, como el económico, la pérdida colonial fue positiva pues se repatriaron bastantes capitales y se evitó el enorme gasto de la guerra. 
En Filipinas la presencia española era más reducida que en Cuba, limitándose a las ciudades y las zonas costeras. Los nativos y los mestizos pidieron reformas al igual que había ocurrido en Cuba, demandas que se vehicularon a través de la creación de la Liga Filipina (1893) dirigida por José Rizal. Pero será el Katipunan liderado por Emilio Aguinaldo el que inicie, en 1896, la rebelión armada contra España. El conflicto parecía encauzado a finales de 1897, pero la intervención estadounidense, en el marco de la guerra hispano-cubano-estadounidense, reavivó la guerra. 
Batalla naval de Cavite. Anónimo, 1898. Battle of Manila Bay showing USS Olympia
Batalla naval de Cavite. Anónimo, 1898. Battle of Manila Bay showing USS Olympia
La derrota española se plasmó en el Tratado de París (diciembre 1898) por el que España reconoció la independencia de Cuba y la cesión de Puerto Rico, Filipinas y Guam a Estados Unidos. La guerra había concluido, por tanto, a finales de 1898.
Durante el conflicto, un destacamento de soldados españoles se quedó aislado de sus líneas en un poblado denominado Baler, situado al noreste de la isla de Luzón. Los combatientes españoles se refugiaron en una iglesia y allí soportaron sin rendirse un asedio que duró 337 días, hasta el 2 de junio de 1899. Su aislamiento les impidió conocer la evolución de la guerra así como la firma de la paz en diciembre de 1898. Mientras tanto, había comenzado una nueva confrontación entre filipinos y norteamericanos, en las que el destacamento español ya no intervino.
Localización de Baler
Localización de Baler
Conocida finalmente la firma de la paz, las tropas españolas se rindieron de forma honrosa a los filipinos. Estos no los consideraron prisioneros y permitieron su traslado a Manila con todos los honores. Desde allí regresaron a la península, desembarcado en Barcelona el 1 de septiembre de 1899. Ya en España recibieron un triste recibimiento sin que colectivamente se les reconociese mérito alguno. Pronto fueron olvidados. 
El destacamento de Baler a su llegada a Barcelona. Fuente: Wikipedia.
El destacamento de Baler a su llegada a Barcelona. Fuente: Wikipedia.
La gesta, que oscila entre la heroicidad y lo absurdo, ha pasado a la historia militar española como un gran hito. El valor de estos soldados, desperdiciado en una epopeya que no podía salir bien, se ha convertido en una muestra de valor incluso cuando el sacrificio era por una causa imposible. Como en tantas otras ocasiones estos hombres fueron ninguneados después y su gesta apenas recordada y valorada.
En el mismo año en que los últimos de Filipinas regresaban a España, el gobierno de Francisco Silvela vendía a Alemania las Carolinas, las Marianas –menos Guam– y las Palaos. Sin bases militares y navales en Filipinas era imposible ejercer cualquier tipo de soberanía sobre ellas. El imperio español en el Pacífico desaparecía definitivamente.
Últimos restos del imperio español en el Pacífico. Fuente: Wikipedia
Últimos restos del imperio español en el Pacífico. Fuente: Wikipedia
BIBLIOGRAFIA Y FUENTES.
  • ABC.es. (2016). Baler no se rinde, así defendieron 57 militares el último territorio español en Filipinas. [online] Disponible en: http://www.abc.es/historia-militar/20140624/abci-ultimos-filipinas-baler-heroes-201406231602.html [Acceso el 29/11/2016].
  • Castillo Alba, E. (2014). Regreso de las colonias. Cultiva Libros: Madrid.
  • Fernández Ros, J.M.; González Salcedo, J.; León Navarro, V.; Ramirez Aledón, G. (2016). Historia de España. Serie Descubre. Santillana: Madrid.
  • Leguineche, M. (1998). Yo te diré. La verdadera historia de los últimos de Filipinas. Aguilar: Madrid.
  • Sitio de Baler, (s.f.) En Wikipedia. Recuperado el 28/11/2016 de https://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Baler