miércoles, 9 de noviembre de 2016

Los gobiernos de la regencia de Mª Cristina (1833-1840)

El período de la regencia de Mª Cristina de Borbón-Dos Sicilias fue crucial para la definición y asentamiento de la revolución liberal en España. La transición de una monarquía absoluta –Fernando VII– a otra liberal se mostró como un proceso complicado en el que todas las fuerzas en juego se implicaron con fuerza. Las dificultades y la inseguridad de los resultados políticos obtenidos se reflejaron en la rápida sucesión de gobiernos que se produjo durante la regencia de Mª Cristina: diez gobiernos en siete años. Todo ello, no hay que olvidarlo, en el marco de la primera guerra carlista.
La apuesta inicial de Mª Cristina por el absolutismo moderado –Cea Bermúdez– mostró pronto su incapacidad para hallar una salida a la crisis planteada por la sublevación carlista. Hubo de recurrir la regente a los liberales para asegurar el trono de su hija y vencer a su cuñado. La regente siempre mostró su predilección por los moderados y solo llamó a gobernar a los progresistas cuando las revueltas populares o los pronunciamientos la obligaron.
El siguiente eje cronológico intenta clarificar la rápida sucesión de gobiernos que aconteció en estos años.




lunes, 7 de noviembre de 2016

La crisis económica de 1866

La crisis económica de 1866 desempeñó un relevante papel en el cambio de ciclo histórico que representó la crisis final del reinado de Isabel II y el desencadenamiento de la revolución de 1868. En ella incidieron tanto factores internacionales -subida de precios del algodón, aumento de intereses de los préstamos. inseguridad financiera- como nacionales -fracaso en la explotación de la red ferroviaria, crisis agrarias, crisis del sector textil, fallida de bancos e instituciones crediticias, etc.-
La conjunción de estos fenómenos hizo que esta crisis incidiera más gravemente en España que en otros países europeos, especialmente por las importantes repercusiones políticas que tuvo.


sábado, 8 de octubre de 2016

La crisis del PSOE




  Fuente: El Confidencial

La actual crisis del PSOE es uno de los acontecimientos más relevantes de la evolución política española en los últimos años. Uno de los partidos que vertebran políticamente el país está cayendo en un proceso que puede conducirlo a la irrelevancia política, dejando huérfano de representación a un sector de la  izquierda  moderada no nacionalista. Con ello, además, se debilita la posible alternativa  de  la izquierda a los gobiernos conservadores. 
Poder comprender esta crisis significa hacer referencia a aspectos diversos pero que se encuentran entrelazados. 
El primero de ellos es la crisis general de la socialdemocracia. Su vinculación con las políticas sociales y económicas conservadoras, su falta de renovación política e ideológica y las consecuencias sociales de la crisis económica iniciada en 2008 han acabado erosionando su base sociológica y su legitimidad como fuerza de izquierda. El deterioro de esta corriente política puede verse en toda Europa; algunos ejemplos de ello: 
  • Desaparición del PASOK griego. 
  • Irrelevancia del PSI, refundado en 2007. 
  • Crisis del laborismo británico, exacerbada por el resultado del referéndum del Brexit. 
  • Problemas y divisiones internas en el PS francés por las políticas liberales del actual gobierno socialista. 
A ello hay que sumar el auge de los populismos de derecha y su mostrada incapacidad para aportar soluciones alternativas a los programas socioeconómicos que aplica la derecha europea. Este conjunto  de factores han provocado que la socialdemocracia pierda su sitio en el mapa político de las sociedades contemporáneas europeas. 
El segundo es el de las consecuencias sociales y políticas de la crisis económica de 2008. La aparición de movimientos de protesta contra las políticas de austeridad de la UE y del FMI hizo que el sector más izquierdista del voto socialdemócrata virara hacia los nuevos grupos políticos que surgieron de esos movimientos; en España fue el caso de Podemos. El crecimiento electoral de Podemos y el descenso en votos del PSOE son fenómenos interrelacionados. 
De la misma manera, la ruptura del bipartidismo tradicional con la aparición de nuevos partidos ha perjudicado mucho más al PSOE que al PP. Este partido agrupa a prácticamente toda la derecha española y Ciudadanos apenas si le resta votos por el centro; el PSOE, por su parte, tiene la competencia de Podemos –incluida IU- y la de los nacionalismos de izquierda en algunas comunidades. Las fuerzas de izquierda aparecen, por tanto, más divididas. 
El tercero es la coyuntura política interna española. La aparición de nuevos partidos y la mayor complejidad del mapa político no se ha sabido gestionar adecuadamente. Las dos elecciones generales celebradas en este último año han mostrado una situación estancada con dos rasgos significativos 
  • El PP no logra mayoría suficiente para gobernar. Ni sólo -en las primeras elecciones- ni pactando con Ciudadanos –en las segundas-. La derecha no puede lograr el poder sin la colaboración de los nacionalistas o de los socialistas. 
  • El PSOE, primera fuerza de la izquierda, también necesita recurrir a pactos para poder gobernar. Pero sus propuestas requieren el apoyo de Ciudadanos y de Podemos más otras fuerzas nacionalistas, lo que resulta muy complicado 
Ninguna de las posibilidades apuntadas han llegado a buen camino pero han hecho que el PSOE se convirtiese en la piedra de toque de la situación. De su decisión depende la repetición de las elecciones o el gobierno del PP. Ante tal dilema, el partido se divide: intentar crear una alternativa de gobierno con Ciudadanos y con Podemos y los nacionalistas se convierte en anatema, aunque en algunas Comunidades Autónomas el PSOE sí ha pactado con ellos –Valencia, Aragón, Castilla la Mancha– ; la otra posibilidad era facilitarle el camino al PP, actitud querida por buena parte de las élites del partido pero poco deseable por muchos militantes del PSOE. 
En conclusión, la continua negativa de Pedro Sánchez a abstenerse en la investidura de Rajoy implicaba o bien terceras elecciones o bien un pacto con Podemos. Ninguna de las dos soluciones era querida por los sectores económicos y políticos dominantes en el país.  La única solución era descabezar el PSOE y lograr un apoyo a la investidura de Mariano Rajoy.  

domingo, 19 de junio de 2016

viernes, 15 de abril de 2016

La memoria viva: memorias de un brigadista internacional

El pasado lunes visitó nuestro centro Josep Almudéver, un brigadista internacional. Francés de padres valencianos, se incorporó a las Brigadas Internacionales a la edad de dicisiete años -falsificando su documentación- y combatió en la guerra civil y después en el maquis. A la edad de 97 años conserva aún una lucidez y una memoria dignas de admiración, al tiempo que sigue siendo fiel a la ideología que le impulsó a combatir al fascismo en la tierra de sus padres. Es además uno de los poquísimos brigadistas que todavía viven y que pueden aportar su testimonio.

La hora que duró su charla dio para numerosas anecdotas: su incorpración a la brigada italiana, su participación en la batalla de Teruel, su estancia en el campo de concentración de Albatera una vez acabada la guerra, su vuelta a España para incorporarse al maquis en la Agrupación Guerrillera de Levante y Aragón, etc.
De su relato también pueden deducirse algunos de los problemas que padecieron las milicias del bando republicano, en especial su indisciplina, ya que en más de una ocasión tomó iniciativas por su cuenta -especilamente a la hora de incorporarse al frente de combate–, otras veces discutía las órdenes de sus oficiales.


En fin toda una muestra de memoria viva que revaloriza el papel formativo de nuestra materia y que enseña a los jóvenes que lo que ahora cuentan los libros de historia fue, una vez, vivido y sufrido por personas, unas anónimas y otras conocidas, que se parecen mucho a ellos.

domingo, 13 de septiembre de 2015

Las series de historia en la televisión

Fotograma de la serie Isabel. Fuente: Cadena SER.


Las series históricas programadas en televisión pueden representar una opción interesante para divulgar épocas o momentos de la historia de un país. Dicho esto es necesario también apuntar que las series televisivas no son documentales basados en obras historiográficas ni obras que respondan a los requisitos del método científico; son obras narrativas basadas en guiones literarios. Es por ello que pueden tomarse licencias dramáticas que una obra con pretensiones historiográficas no puede ni debe permitirse. Lo que si es demandable a una obra de este tipo es un mínimo de respeto a la realidad que muestra, evitando manipulaciones e interpretaciones sesgadas.

Esta introducción viene a cuento por las críticas que Julián Casanova hace a las series históricas que ha programado TVE en los últimos tiempos: Isabel y ahora Carlos Rey Emperador (Facebook: 12/08/2015). Es cierto, como afirma Casanova, que son obras basadas en la vida de reyes o importantes personajes; puede ser también cierto que contengan una cierta dosis de apología del poder, como igualmente afirma Casanova. Pero también tienen una virtud innegable que es la de facilitar una aproximación al conocimiento histórico a un gran sector de la población de una forma atractiva e incluso lúdica. Sector de la población, numeroso, que de otra forma no accedería a él. Se trata de aportaciones no despreciables ya que permite al gran público acercarse a la Historia mediante un formato asequible y, sobre todo, despertar el interés por la misma a los alumnos de secundaria y bachillerato –y también a algunos universitarios–.

Las series televisivas no presenta una objetividad exquisita pero, si están bien hechas, son capaces de mostrar con verismo las épocas en las que transcurren. Eso es lo que permite su utilización como instrumento didáctico bajo la supervisión del profesorado.

Fotograma de la serie Carlos Rey Emperador. Fuente: Diariocrítico.com

Léase al respecto lo publicado en este blog de la Universidad de La Rioja que, aunque referido al cine histórico puede servir igualmente para las series históricas: Como norma general, el cine histórico aporta una recreación histórica del pasado desde el presente. No obstante, se hace necesario poner de relieve que las películas de género histórico tienen un valor didáctico añadido, pues en realidad son un medio con el que muchos tienen su primer, y muchas veces único, contacto con el pasado –es conveniente que su uso didáctico se realice con cuidado, acompañando el visionado con adecuadas guías–. Muestra de ello es que cada vez se hace más frecuente que el individuo reconstruya su propia imagen del pasado a través del cine y de la televisión. Además, el cine histórico permite la reconstrucción de determinados acontecimientos y procesos que de otra forma no seríamos capaces de comprender. Por tanto, el cine histórico constituye una utilísima herramienta con la que cualquier individuo podrá reconstruir una imagen más o menos fiel de un personaje histórico y del contexto que lo rodeó. Dicho en otras palabras, la película, independientemente de su fidelidad con la veracidad histórica y las fuentes, nos ofrece una imagen si no totalmente verídica, al menos de cómo debería haber sido el pasado, y por lo tanto al hacerlo se convierte en una nueva forma de hacer Historia. Por ende, la película nos permitirá reflexionar sobre nuestra relación con el pasado. http://blogs.unir.net/1734-el-valor-didactico-del-cine-historico

Las series históricas televisivas no se ha inventado en España, más bien es ahora cuando se ha iniciado aquí la producción de series dignas. Pero fuera de nuestras fronteras cuentan ya con una notable tradición y abundantes muestras: Los Tudor, Vikingos; Roma; Hermanos de sangre; Los Borgia; Hijos del Tercer Reich; Raíces, etc. Y dentro de nuestras fronteras también podemos hallar algunos ejemplos interesantes: La forja de un rebelde; Toledo, etc.

sábado, 23 de mayo de 2015

Las elecciones municipales y autonómicas del 24 de mayo de 2015



Fuente: http://compromiscarcaixent.com

Las citas electorales son los hitos más relevantes de los sistemas políticos democráticos. Estas citas se corresponden con los distintos niveles en que se organiza el Estado. En el caso español, estos niveles son tres: generales (Cortes y gobierno de la nación), autonómicas (gobiernos autónomos, excepto en algunas comunidades cuyos gobiernos tienen la competencia de poder convocar ellos las elecciones -Cataluña, País Vasco,...-) y municipales (gobierno de los ayuntamientos).
El 24 de mayo se han convocado elecciones municipales y autonómicas. Independientemente de lo interesante que, por sí mismos, puedan resultar estos procesos electorales, las elecciones de mañana aportan un atractivo añadido: comprobar si se produce un gran cambio político en el panorama español o no. Este cambio vendría dado por el ascenso de los nuevos partidos, ascendidos por su crítica al bipartidismo y a la "casta", y desgastados por un continuado ejercicio del poder salpicado de casos de corrupción. Tiene también mucho que ver el descontento por la salida de la crisis económica, cargada principalmente sobre los hombros de las clases medias y trabajadoras.
Hay referentes históricos de que unas elecciones municipales han llegado a cambiar un régimen, véase sino las que trajeron la Segunda República a España en 1931. No prevemos que estas tengan tanta trascendencia pero sí que inicien un cambio en el mapa político español.
Reproduzco a continuación un texto del artículo de Jorge A. Rodríguez aparecido hoy en el diario EL PAÍS:  Los datos de las últimas encuestas de Metroscopia subrayan una triple fractura o división del voto: generacional, ideológica (cómo se considera el votante en el espectro de izquierda y derecha y cómo considera al partido al que dice que va a votar) y por el tipo de población (rural y urbano). Es toda una señal de que algo está cambio en el panorama de la sociología electoral.
En la siguiente página de EL PAÍS se ofrecerán todos los datos de las elecciones: http://resultados.elpais.com/elecciones/widget/autonomicas-municipales/ 

Reeditamos la entrada con la interesante aportación que Santos Juliá hace el EL PAÍS de hoy, 24 de mayo, sobre la trascendencia de estas elecciones.